Comprende la enfermedad renal crónica: desde su clasificación y diagnóstico temprano hasta manejo y traslado urgente. Guía esencial para estudiantes de medicina y profesionales de la salud.
La enfermedad renal crónica (ERC) es la pérdida progresiva de la función o la estructura de los riñones durante más de tres meses. Se evalúa mediante la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) y la cuantificación de albuminuria. Los seis estadios de ERC, definidos por la TFGe, van desde la etapa inicial (≥ 90 mL/min/1.73 m² con daño renal) hasta la insuficiencia renal terminal (< 15 mL/min/1.73 m² o necesidad de diálisis).
La causa más común de ERC es la diabetes mellitus tipo 2, seguida por la hipertensión arterial crónica. Otras etiologías incluyen glomerulonefritis crónicas, enfermedades hereditarias (como la poliquistosis renal), nefropatías tubulointersticiales y uso prolongado de AINE. El tabaquismo, la obesidad y los antecedentes familiares también incrementan el riesgo.
En la ERC, la pérdida de nefronas induce hiperfiltración compensatoria en las unidades restantes, elevando la presión intraglomerular y favoreciendo la fibrosis intersticial. La acumulación de toxinas urémicas, desequilibrios electrolíticos y acidosis metabólica son marcadores de progresión y síntomas clave a vigilar.
Para un diagnóstico preciso, se combinan pruebas de laboratorio como creatinina sérica, TFGe (ecuación CKD‑EPI), urea sanguínea y electrolitos, con examen de orina para cuantificar proteinuria y estudios de imagenología, principalmente ecografía renal. En casos selectos, la biopsia renal confirma etiologías específicas.
El tratamiento incluye control de la glucemia y presión arterial (<130/80 mmHg), protección renal con IECA/ARA II, dieta moderada en proteínas y restricción de sodio, manejo de la anemia y acidosis con EPO y bicarbonato, así como preparación para terapia sustitutiva (fístula arteriovenosa y educación en diálisis).
La frecuencia de visitas se ajusta según el estadio: cada 6–12 meses en etapas iniciales, cada 3 meses en fases moderadas, y mensual en enfermedad avanzada sin diálisis. Se controlan TFGe, proteinuria, electrolitos, hemoglobina y presión arterial.
La derivación o traslado inmediato es necesario ante crisis hipertensiva, insuficiencia renal aguda sobre ERC, síndrome urémico grave, hiperkalemia refractaria o sobrecarga de volumen resistente a diuréticos. En estos casos, el traslado a un centro con capacidad de diálisis de urgencia resulta vital.
La Fundación facilita estudios diagnósticos en comunidades vulnerables, organiza traslados seguros para tratamientos de diálisis y coordina el seguimiento interdisciplinario con nefrólogos, nutricionistas y otros especialistas.
Referencias:
KDIGO 2012 Clinical Practice Guideline for CKD. Levey AS et al., A new equation to estimate GFR.